Alberto Fouillioux: talento detrás de la pelota y delante de la cámara

El “Tito” logró convertirse en uno de los máximos ídolos de la Universidad Católica gracias a su gran habilidad, hasta transformarse en una leyenda transversal del balompié criollo, además de acompañar a los futboleros a través de diversos programas televisivos sobre el deporte rey, que lo convirtieron en todo un referente de las comunicaciones deportivas a nivel nacional, siendo reconocido como un verdadero maestro, incluso luego de su muerte en 2018.

Inicios de un “distinto”

Alberto Fouillioux nació el 22 de noviembre de 1944 en Santiago. Hijo de María Ahumada González y de Alberto Fouillioux Collet, estudió en el Colegio San Ignacio donde empezó a destacar en el futbol y es ahí, donde pasa a ser parte de la UC.

Fouillioux disputó dos Mundiales con la “Roja” y es uno de los pocos jugadores chilenos en irse a jugar a Europa en la década de los 70’s.

En 1957, Alberto comienza a destacar en el fútbol, por su carácter en la cancha y por sus aptitudes con el balón. Rapidez, técnica y desplazamientos ágiles eran sus puntos alto.  En sus inicios se desarrolló como volante, pero fue como delantero que destacó a cabalidad. Surgido de las inferiores de la UC, tuvo una gran participación en la campaña cruzada de 1961, convirtiendo 15 goles, y siendo el segundo goleador del club. Esto le adjudicó una nominación a la selección del mítico mundial de 1962, donde Chile consiguió el mejor resultado de su historia al terminar en tercera posición.

 

Trabajo y dedicación: Lemas de Alberto Fouilloux

Durante su trayectoria, 1966, es un año clave en la carrera del “Tito”. Con los cruzados obtiene el campeonato nacional (convierte seis goles en ese torneo) y llega a semifinales de la Copa Libertadores.

Para coronar una temporada llena de logros, nuevamente asiste a un Mundial, esta vez en Inglaterra.

Con la “Roja”, el ex atacante disputó 71 partidos por Chile y convirtió 12 goles.

Luego de su paso por la UC, jugó en 1970 en Huachipato y en 1972 pasó a Unión Española, hasta que en ese año logró el paso hacia el extranjero. Fouillioux se daría el gusto de jugar en Europa y ficha por el futbol francés, específicamente por el Lille, en donde se desempeñó hasta 1974.

En los años finales de su carrera futbolística, “Tito” anhelaba terminar su carrera en el club que lo forjó como “ídolo”, es por eso que ficha por la UC en 1975 para terminar su ciclo como futbolista profesional de la mejor manera posible.

Legado de una única pasión: El fútbol

El fútbol siguió de forma permanente en la vida de “Tito”. Se convirtió en entrenador y dirigió a Huachipato y Colo Colo. Pero encontró en televisión y las comunicaciones su espacio más importante después del fútbol, donde su cercanía con el público lo hicieron parte importante de los comentarios deportivos de Canal 13 y del programa “Futgol” por 11 años junto a su compañero, Nestor Isella.

Fouillioux se convirtió en un ícono del fútbol nacional y de las comunicaciones. Su legado, de todas formas, seguirá por siempre.

La tribuna que da la espalda a la cordillera de los Andes en San Carlos de Apoquindo lleva su nombre, homenaje a quien es uno de los mayores símbolos en la historia de Los Cruzados.

Un jugador que supo triunfar en todas las esferas de la vida, que a base de esfuerzo, talento, caballerosidad y orgullo supo vestir La Franja convirtiéndose en un ejemplo para todas las generaciones venideras.

 

Author: Alejandro Valdivielso

Periodista titulado UDD 2019. Columnista Arenga del Abuelo y Universo Deportivo.