AVE ENJAULADA

Liverpool consiguió su sexta UEFA Champions League y se consagra como campeón de Europa.

Punto de inflexión clave en esta final: planteamiento de Jürgen Klopp. Como un entrenador logra ganar un partido de tal envergadura, fácil. “Plan A” y “plan B”. El primero consistió en poder gestionar un futbol ofensivo constante en la zona defensiva del Tottenham, con la intención de anotar lo más rápido posible. Mohamed Salah, delantero del Liverpool, condicionó el partido con el gol que marcó de penal al minuto 2 del encuentro, esto hizo activar el segundo plan, aguantar al rival.

Contener y compactarse, dos términos que definen la táctica que deseó imponer el técnico alemán durante lo que restaba de primer tiempo y que en gran medida funcionó. Situó a sus mediocentros más retrasados e intentó desplegarse para poner en situación critica a un Tottenham nervioso, carente de ideas y sin luces de explosividad.

Corría la segunda mitad, y en sintonía de desesperación, el Liverpool marcó un periodo de tiempo en donde decidió ir por la sentencia del pleito. Klopp animó a sus dirigidos a buscar el segundo tanto, para esto ingresó al delantero Divock Origi y al mediocentro James Milner, dos jugadores incisivos en la ofensiva.

Luego de la presión, Divock Origi anota en los minutos finales tras un pase del defensa Joel Matip y concreta la victoria del conjunto red frente a un irreconocible Tottenham.

Author: Tomás Orellana

Estudiante de periodismo de la Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB). Columnista de Universo Deportivo.