Bjorn Borg, el “iceberg” sueco que revolucionó el tenis [Top Tenistas más influyentes]

Un personaje que apareció y se quedo para siempre en la memoria de cada una de las personas que seguían al tenis en la década de los 70’s. Un tipo alto, platinado y con un estilo que marcaría pauta en el ATP por ese entonces.

Nacido en Estocolmo, Suecia. Es considerado uno de los mejores tenistas de la historia, con 64 títulos (entre ellos once Grand Slam y dos Masters) en sólo nueve años de profesional. Su estilo, su juego y su personalidad lo llevaron a ser admirado por millones de personas en los 70’s y 80’s, especialmente entre el público femenino.

Cuando jugaba en Wimbledon, con sus raquetas de madera, los colegios de mujeres eran controlados para evitar que invadieran el Old England Tennis Club para ver a ese chico que aparecía en todas las revistas. Amasó dinero por publicidad y coleccionó fama por montones. Un tipo distinto que supo explotar su imagen y sacarle réditos a su papel de tenista.

En el ámbito monetario, obtuvo más de 3 millones de dólares en ganancias, lo que entre 1973 y 1984, los años entre los cuales Björn Borg fue tenista profesional, equivalía a mucho dinero.

 

Fenómeno sueco

Desde muy joven destacó por su gran capacidad de concentración, su potencia y un juego intenso, cualidades que le llevarían a ser reconocido mundialmente y a liderar el equipo vencedor de la copa Davis del año 1972 contra Nueva Zelanda, victoria que repetiría en 1975 contra Australia. Ganó cinco veces el torneo de Wimbledon (de 1976 a 1980) y en seis ocasiones el de Roland Garros (1974, 1975, 1978, 1979, 1980, 1981).

Sus cualidades físicas, en especial la potencia de sus golpes de revés, y la extrema concentración de su juego dieron un giro decisivo al deporte de la raqueta durante la década de 1970, creando una nueva manera de jugar al tenis. Un sello tenístico que le valió el apodo de “Iceberg”.

 

Estrellato de Iceborg

Su brillante progresión alcanzó el punto álgido en 1980, cuando el 27 de junio, el tenista sueco ganó el torneo de Wimbledon por quinto año consecutivo, una hazaña inédita hasta ese momento. Este mismo año venció también en el Masters de Estados Unidos, el torneo de Roland Garros y el Open de Montecarlo.

Cuando cayó derrotado en Wimbledon, en 1981, frente al estadounidense John McEnroe (momento en que se inició el declive de su carrera), Borg tenía en su palmarés 62 torneos individuales; durante ocho años (1974-1981) se mantuvo entre los diez primeros puestos de la clasificación ATP, y se proclamó además campeón del mundo en 1978, 1979 y 1980.

 

Legado de “Ice”

A partir de 1981, su nivel entró en decadencia, sin embargo, Borg había ya ingresado en los anales del tenis como el gran dominador de la década de los 70’s, como lo fueron John McEnroe e Ivan Lendl en los 80’s, Pete Sampras en los 90’s y Roger Federer en los comienzos del nuevo milenio.

Lo de Bjorn en hierba ya era algo muy diferente. Sin el mejor saque ni el mejor toque, Borg se fue cargando a cada referente norteamericano, los que tomaron el relevo de los australianos, dominadores en los 60’s, quienes marcaban la pauta estilística de una superficie que a Borg no parecía deber corresponderle. Gottfried, Tanner o Connors, también McEnroe en el 80, fueron derrotados por una espiga que corría como una liebre en un piso donde la pelota corría más que el hombre.

El sueco es también muy recordado por su rivalidad con John McEnroe, dos opuestos en estilo de juego y personalidades. La final de 1980 entre ambos en Wimbledon a cinco sets es de los momentos más importantes en la historia del deporte, e incluso hay una película enfocada en dicho partido.

En 1982 solo había participado en Montecarlo en abril. Sin la motivación necesaria y con el panorama de ya no poder retener el No. 1 del ranking ante McEnroe. Tras meses intermitentes llegó el anuncio y en 1983 solo participó una vez más en Montecarlo y en Sttutgart. Los medios de comunicación y seguidores simplemente no podían aceptar que Borg había dejado de disfrutar el juego. Se retiró con solo 26 años.

Una leyenda que a pesar de su retiro prematuro quedará en la historia por su temple, sus ganas, su velocidad y sus deseos de vencer a todos a cómo de lugar.

Author: Alejandro Valdivielso

Periodista titulado UDD 2019. Columnista Arenga del Abuelo y Universo Deportivo.