El niño al que le dijeron que jamás jugaría fútbol [Historia y Carrera de Elías Figueroa – Parte 1]

Nunca será un niño normal

Elías Ricardo Figueroa Braunder nació un 25 de octubre de 1946 en Valparaíso. En sus primeros años de vida, estuvo lejos de ser ese hombre de apariencia poderosa, que tanto se caracterizó por su ostentoso físico. De hecho, el legendario defensor sufrió de muchos problemas de salud durante su infancia, ya que sufría de problemas al corazón y asma.

Pese a que desde muy joven mostró un gran talento para el fútbol, los médicos le prohibieron practicar cualquier clase de deporte, ya que según ellos, Elías jamás llegaría a ser un niño normal… y tenían razón. No lo fue.

Aunque sus problemas de salud se agudizaban cada vez más, pasando todo un año en cama, y reaprendiendo a caminar con muletas a los 12 años, el pequeño Figueroa se negó a dejar el fútbol, y gracias a su enorme insistencia, a los 15 años consiguió una oportunidad en Santiago Wanderers.

Formando a una leyenda

En primera instancia, Elías entrenaría con el plantel infantil, pero tras un solo día en el equipo, el defensa, que en ese entonces aún jugaba como mediocampista, fue subido al equipo juvenil, y luego de su entrenamiento con los juveniles, casi inmediatamente fue ascendido al plantel profesional. En cosa de semanas, Figueroa saltó de una prueba para el plantel infantil a ser futbolista profesional en uno de los equipos más importantes de Chile, que se caracterizaba por su gran línea defensiva.

Las cosas avanzarían tan bien, que en 1962, aún con los mismos 15 años que realizó su prueba en las infantiles, Elías Figueroa terminó marcando a Pelé, como sparring de Brasil en el Mundial de 1962, e incluso fue tremendamente destacado por los brasileños, que quedaron sorprendidos con la participación del chileno, que no se vio achicado contra la mejor selección brasileña de todos los tiempos, y destacó increíblemente por su sorprendente potencia y gran lectura.

Y es precisamente en este lapso de tiempo, durante su período en divisiones inferiores, que Figueroa recibiría una de las recomendaciones más importantes de su vida, cuando José Pérez, el entrenador argentino que en ese entonces estaba a cargo de los menores en Santiago Wanderers, quien ubicó al histórico chileno en la posición donde se haría leyenda: defensa central.

Originalmente, don Elías entró en este puesto por la falta de estatura en la defensiva de los de la quinta región. Sin embargo, sus sorprendentes actuaciones llevarían a que el chileno fuera visto por todos los espectadores como un crack, pero no sería suficiente para hacerse con un puesto en el equipo titular de Santiago Wanderers, donde Raúl Sánchez, mundialista del 62’ y uno de los mejores defensores en la historia de Chile, estaba demasiado consagrado como para poder ceder el puesto.

“Don” Elías

Esto llevó a que Figueroa tuviera que buscar otro rumbo, aunque no muy lejos: el talentoso defensor se iría a préstamo a Unión la Calera gracias a la insistencia del entrenador argentino Salvador Biondi, quien porfió a más no poder con los dirigentes de ambos equipos para poder quedarse con el defensor al que tanta fe tenía, y al que incluso fue a buscar a su propia casa para convencerlo de ir a la escuadra cementera.

Luego que se concretara el préstamo, Figueroa debutaría oficialmente en el fútbol profesional un 26 de abril de 1964, que marcaría un antes y un después para el balompié criollo.

Poco tiempo después de su debut, vendría un duelo histórico ante nada más y nada menos que Colo Colo, el equipo más ganador del fútbol chileno, que poco tuvo que hacer ante el jugador más importante en la historia del país.

Una jugada legendaria: el joven de diecisiete años anticipa un centro albo con el pecho, baja la pelota rodeado de futbolistas rivales. Está en su temporada debut contra uno de los clubes más poderosos del país, como defensa, la posición que no admite errores. Y en lugar de despejar, mueve el balón y realiza un doble túnel. Ese mismo día, un estupefacto relator radial, Hernán Solís, comenzó a gritar “don Elías”, el apodo que acompañaría al niño que se graduó de grande dentro de la cancha.

“Estamos frente a un muchacho de diecisiete años que juega como un crack maduro. Desde hoy yo no puedo más que llamarlo Don Elías Figueroa”, fue el famoso relato que acabaría por marcar la historia.

Conquistando Chile

Figueroa sorprendió en cada juego, sobre todo ante los grandes de la capital, la recordada Universidad de Chile del Ballet Azul, la Universidad Católica y Colo Colo, mostrando su más alto nivel en los duelos de mayor exigencias, esforzándose aún más, según dicen, por el condimento especial de que los equipos de Santiago trataban a los jugadores de provincia como los “huasitos”.

Al año siguiente, luego de mostrar jugadas de todos los colores, exhibiendo la fuerza, despejes acrobáticos, potencia, ordenamiento, regates, pases de mediocampista, visión, salida, cabezazos, era de esperar que rápidamente Wanderers dejaría un cupo al muchacho, quien inmediatamente se hizo con el puesto de titular en el elenco del Decano, que con Figueroa como un joven referente conseguiría formar una defensiva sólida, que se transformaría en la menos batida del fútbol chileno en 1966, cuando los caturros alcanzarían el tercer lugar del torneo.

Sin embargo, esto sería solo el comienzo para una carrera dorada que continuaría con hitos históricos para don Elías en la selección chilena y el extranjero, domando las ligas más poderosas del continente en la era dorada del fútbol sudamericano.

Author: Isco Saavedra

Director de Universo Deportivo / La Voz de La Pizarra del DT / Podcaster ///// Periodista Deportivo convencido de que los medios deben abarcar más disciplinas que solo el fútbol, y que cuando se hable del balompié debemos hacerlo de manera analítica, crítica y profunda. Actualmente me dedico a mi sitio universodeportivo.cl, colaboro como locutor de La Pizarra del DT, y tengo albergados en Spotify mis podcasts Deportes con Isco y El Rugby de Isco ///// FacebookInstagramTwitter