José Manuel Moreno: el crack mundial histórico que vistió la camiseta cruzada

Incluso Diego Armando Maradona se sintió un tanto avergonzado cuando comenzaron a considerarlo el mejor jugador en la historia de Argentina, sabiendo que años atrás el Charro Moreno había vestido la casaquilla trasandina. José Manuel, reconocido como el jugador que perfeccionó uno de los regates más famosos del juego, la aclamada “bicicleta”, fue un histórico en cada lugar que jugó, y lógicamente, Chile no fue la excepción, sorprendiendo a todo el continente cuando uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos decidió vestir los colores de la Universidad Católica.

El Charro, en su momento fue aclamado por quienes lo vieron jugar como el mejor jugador de la historia, por encima incluso de Di Stéfano o el mítico Pelé. Elogios que llevaron a que con los años fuera electo el quinto mejor futbolista sudamericano del siglo XX.

Sus habilidades con el balón, su idea del futbol, pero también su pasión por el tango, el vino y la fiesta nocturna, le posicionan no sólo como héroe futbolero, sino también como héroe bohemio y símbolo nocturno.

Los inicios del Charro

Nació en Buenos Aires, en 1916, y desde que tuvo una pelota en sus pies, la carrera de Moreno fue siempre ascendente, demostrando desde su debut a los 18 años, que iba a ser un crack, aunque no donde él lo había imaginado en un inicio.

Su primer intento por jugar fútbol lo realizó en el equipo de sus amores, Boca Juniors, cuadro del barrio donde él nació, pero el elenco Xeneize lo rechazó en las pruebas de ingreso. Tras esto, Moreno se probaría con el clásico rival, River Plate, en donde no sólo sería aceptado, sino que construiría una de las carreras más exitosas en la historia del futbol argentino. Anotó un total de 170 goles conquistando 9 títulos oficiales.

Moreno debutó con el primer equipo de River en 1934. Con la institución de los Millonarios, el “poeta de la zurda” ganaría prácticamente todo, incluyendo cinco campeonatos argentinos (1936, 1937, 1941, 1942 y 1947). Moreno fue parte de “La máquina”, donde conformó un equipo con futbolistas de la talla de Juan Carlos Muñoz, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau.

Insigne de la “albiceleste”

Con su selección nacional, el Charro también destacó a partir de impresionantes logros, a pesar de no haber participado en los Mundiales por cuestiones políticas (la Segunda Guerra Mundial y la decisión de los argentinos de no participar en la copa del mundo de 1950)

Moreno pudo conquistar a lo largo de sus 14 años como seleccionado tres títulos del Campeonato Sudamericano (1941, 1945 y 1947), símil de la actual Copa América. Con la camiseta albiceleste, el Charro ostenta el récord de mayores anotaciones en la historia del emblemático torneo.

Pasos por México y el legado con la UC

Sus habilidades le llevarían a buscar nuevos horizontes. En 1946, Moreno llegó a un creciente futbol mexicano, que se armaba con sus primeras armas, y conquistaría el título de liga con el ya desaparecido Club España. Este paso por tierras mexicanas le valdría su famoso apodo como “El Charro”.

Ese mismo año regresó a River Plate y ganó el campeonato de 1947. En 1949, con 33 años, La UC da un golpe a la catedra y tras arduas negociaciones con Moreno finalmente arriba a un equipo cruzados que se estaba recién armando, y fue el puntapié inicial para un creciente ascenso de los cruzados como uno de los clubes más importantes de Chile.

Moreno fue la gran figura, quien puso la jerarquía y la experiencia necesarias para que el joven equipo obtuviera su primer título en la Primera División de Chile. Dueño de una gran condición física, capacidad de definición, técnica y habilidad en la cancha, jugó los 22 partidos de la triunfal campaña cruzada y marcó 8 goles.

Profesionalismo ante todo

Junto con el juego dinámico, de excelente técnica y gran capacidad física, este mediocampista derecho o insider, como se conocía en esa época (lo que después se conocería como “8”) fue clave en agregarle profesionalismo a un grupo de muchachos que dividían su tiempo entre los estudios y el fútbol. De hecho, muchas veces no entendía cómo Raimundo Infante faltaba a un entrenamiento porque tenía que hacer una entrega o dar una prueba en la Escuela de Arquitectura de la UC.

A tanto llegaba su hambre por ganar que, en un partido en el Estadio Independencia en una jugada intrascendente, la pelota le pasó por debajo del pie y su impotencia fue tal que se mordió con tanta rabia un dedo, que terminó por caérsele un diente.

Su liderazgo, además, lo llevaba al camarín. En las concentraciones era un verdadero showman, cantando, bailando y contando chistes, lo que lo catapultó a ganarse el aprecio de sus compañeros.

Su paso por Boca Juniors y vuelta a la UC

En 1950, con 34 años, cumplió uno de sus grandes sueños y firmó con Boca Juniors, el club que le había dado la espalda cuando era un niño. Jamás escondió su amor por la azul y oro, e incluso en ocasiones afirmó que “la vida quiso que jugara con otra camiseta, pero este es el club del que nunca quisiera haberme ido”. Ya no era el fenómeno de otras épocas, pero su talento le alcanzó para que Boca volviera a pelear un título después de algunos años de pobres campañas.

Jugó su último partido una década después, en Colombia. Ya era entrenador de Independiente Medellín y enfrentaron a Boca en un amistoso. Su equipo perdía 2-1 y Moreno se cansó de los errores de sus jugadores. Entonces, hizo lo que hubiera hecho cualquier director técnico sensato: se sacó el buzo, se puso la camiseta y entró a jugar. Metió dos goles y el DIM goleó 5-2. Así debe retirarse uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

De los más grandes del fútbol

Moreno fue campeón en cuatro ligas diferentes. Durante una década fue reconocido como el futbolista más determinante del planeta, y la FIFA lo elogió como el quinto mejor jugador sudamericano del siglo XX, detrás de Diego Maradona, Pelé, Alfredo Di Stéfano y Garrincha.

Esos logros podrán significar mucho, pero lo más grande de José Manuel es su paso de generación a generación, su personalidad, su manera de encarar defensores fuera y dentro de la cancha, su capacidad para romper el orden establecido que trasciende a este gran ídolo de nuestros abuelos.

Falleció el 26 de agosto de 1978, a los 62 años. En una jornada donde se apagaba la luz de José Manuel Moreno, pero comenzaba la leyenda eterna del “Charro”.

Author: Alejandro Valdivielso

Periodista titulado UDD 2019. Columnista Arenga del Abuelo y Universo Deportivo.