La renuncia de Lubascher y la generación perdida: las falencias estructurales del deporte chileno al desnudo

Una de las máximas exponentes nacionales del nado sincronizado, Natalie Lubascher es sin duda alguna, una referente absoluta en su disciplina y los deportes acuáticos en general. La chilena comenzó en esta actividad a los seis años y se sostuvo durante buena parte de su adolescencia, hasta finalmente tomar la decisión de dedicarse al alto rendimiento a los 23 años, ya titulada como ingeniera agrónoma y dedicándose a trabajar como enóloga. De ahí en más, fueron años de hitos, logros y grandes presentaciones, hasta que una decisión tomada por el Instituto Nacional de Deportes, la orillaría a tomar la decisión de retirarse con solo 30 años y aún en gran nivel.

La renuncia de Natalie, de la que bastante se ha hablado, es un caso particular en muchos aspectos, pero que refleja las problemáticas que afectan a la propia estructura gubernamental del deporte, por lo que va más allá de su retiro en sí, sino a lo que este simboliza.

 

Los hitos de un rendimiento en ascenso

Una decisión de tanto peso como la que tomó Lubascher, no es algo que se tome a la ligera, hubo un gran número de sucesos que la llevaron a tomar esta drástica determinación.

En 2019, la chilena renunció a su trabajo como Export Manager del Caribe para la Viña San Pedro de Tarapacá, viajando por las distintas islas de Centroamérica ofreciendo su vino. Un trabajo que la nadadora había conseguido antes de cumplir los treinta años y que le permitió tener una importante consolidación tanto económico como laboral.

Sin embargo, su compromiso hacia Chile y su deporte, la llevó a dejar su trabajo para dedicarse por completo a los próximos desafíos que tenía por delante junto a la selección, como fueron los Juegos Panamericanos de Lima 2019, en que hizo dueto con Isidora Letelier, el World Series de Barcelona, un prestigioso torneo al que acuden las grandes potencias del planeta, además del Mundial de Corea.

Chile, a nivel general, tuvo una buena participación en estas competencias, que mostraban las proyecciones a las que el país podía aspirar en su desarrollo dentro de esta disciplina.

 

Castigando los méritos

Pero cuando todo parecía estar yendo bien, la pandemia del COVID-19 azotó al mundo, paralizando al deporte y llevando a las nadadoras desde las aguas hasta sus casas, en un proceso que estaba siendo complejo para la inmensa mayoría de los chilenos, sobre todo desde el aspecto económico.

El golpe sería aún más fuerte cuando se anunció que no se les renovaría la Beca Proddar, debido a que el metodólogo, la persona encargada de velar por el entendimiento del deporte que le es asignado y explicar su situación al panel que define la asignación de este beneficio, recomendó no renovar la beca.

La razón de esto es que en las competencias que disputó Chile luego de los Panamericanos, no había otras selecciones sudamericanas en competencia con las que compararse, que es la métrica a través de la que se mide el desempeño de los seleccionados para ver si se les asigna o no el beneficio. Ahora, efectivamente no había otros representantes de Sudamérica, ya que había una presencia casi exclusiva de potencias mundiales en el World Series y el Mundial.

Lubascher relata que esta situación se dio porque “nuestro metodólogo, que es para mí el mayor responsable, y que es la persona que debería abogar por tu deporte, ni siquiera se tomó la molestia de juntarse con nosotras o las entrenadoras para entender cómo nos había ido en el World Series de Barcelona, para entender quiénes estaban compitiendo, cuáles son las equivalencias, cuál era la situación”.

La nadadora continúa su relato revelando que la recomendación fue no renovar la beca porque no había punto de comparación sin otros países sudamericanos y comenzaron a buscar excusas en el puntaje, cuando “en nado sincronizado los puntajes no son comparables entre competencias porque son distintos jueces y las escalas cambian totalmente”.

 

Fallos incorregibles

Lo irrisorio de esta situación escaló a tal punto que las propias autoridades reconocieron su error e incluso, según cuenta Lubascher, explicaron que “se equivocaron en el criterio, que finalmente era la primera vez que Chile tenía una Beca Proddar, entonces ellos no entendían cuáles eran las equivalencias con las notas, el sistema, nada”.

La nacional agregó que desde el IND “admitieron que en el fondo hubo un error, pero las que seguimos aquí pagando el pato somos nosotras. Y ni siquiera cumplieron los plazos de respondernos, a mis compañeras ni siquiera les han contestado, a la única que le contestaron fue a mí porque les pedí una reunión cara a cara. E insisto, tuvieron una postura súper abierta de escuchar el tema, de entender, como que recapacitaron. O sea, bacán, pero si tú lo miras raya para la suma ¿quiénes son los perjudicados?”, declaró Lubascher.

Además, luego de que el propio IND reconociera su error, tampoco se habría hecho nada para resolverlo, ya que la respuesta por parte del organismo fue sumamente lenta. Sobre esto, Natalie recuerda “fue tan ridículo ese caso que ellos mismos mandaron una carta para revertir esa situación, pero como ya se habían agotado las instancias formales para apelar la Beca Proddar, desde el departamento legal del IND no tenían cómo justificar este movimiento de plata y por eso seguimos sin Beca Proddar”.

 

Generación perdida

Lubascher, luego de perder la Beca Proddar y sin un trabajo al que había renunciado para dedicarse de lleno a la selección, resistió únicamente en base a sus ahorros, sin apoyo, hasta que finalmente tuvo que tomar la decisión de decir adiós a su carrera como deportista de alto rendimiento para buscar nuevos rumbos.

Pero esto no quedó solo aquí, ya que no fue solamente Natalie quien renunció a la selección, sino casi la totalidad del equipo.

“Después que nos rechazaron la Beca Proddar, ocho de nueve nadadoras de la selección renunciamos a la selección ¡Ocho de nueve! Literalmente, una década completa de nadadoras desapareció. Yo tengo 31 y ahora la única que queda en la selección que me sigue es Isidora Letelier que tiene 21. Diez años de nadadoras se fueron, desaparecieron con todo este tema”, reveló Lubascher.

Una situación preocupante, considerando que esta precisamente fue una generación importante en la evolución de esta disciplina en el país desde varios aspectos, además de haber conseguido logros y buenas presentaciones que permitieron otorgar una mayor visibilidad al nado sincronizado, sobre todo pensando en el abandono en que se encuentran las ahora ex seleccionadas, quienes durante largos meses esperaron respuestas que nunca llegaron.

Pero en el plano competitivo, al menos, Lubascher no es pesimista, y señala que el desarrollo del nado sincronizado no acaba con el retiro de este grupo, sino que seguirá avanzando con el talento futuro, ya que en la generación que sigue, la mayor de las deportistas “tiene 21 años, luego 18 y el resto todas 15. Son puras cabras chicas, pero lo bueno es que son cabras chicas muy buenas. No es como que desapareció todo, se sigue haciendo trabajos y Chile en nado sincronizado sigue teniendo muy buen futuro”, indicó Natalie.

 

El futuro

Lubascher, finalmente se vio obligada a decir adiós por el propio abandono al que fueron sometidas. Rindió, mostró un compromiso enorme al incluso dejar su trabajo para dedicarse de lleno a representar a su país y visibilizar su deporte, pero por los propios vicios estructurales del deporte chileno, bajo un caso que desnuda más que nunca las problemáticas de este ámbito en el país, tuvo que retirarse de la competencia, o más bien, las propias fallas del deporte nacional la orilló a retirarse.

“Me quedo solamente con lo bueno, lo que impactamos como equipo, porque somos muchas las que somos parte de esto, que impactamos en el nado sincronizado, que logramos profesionalizarlo, que hicimos que tuviera más visibilidad, que quizá no es demasiada, pero la gente está un poco más consciente de este deporte, de que nos sacamos la cresta, y a nivel internacional ya reconocen a Chile como un país competitivo y eso antes no estaba”, reflexionó la ahora ex seleccionada nacional y leyenda del nado sincronizado chileno, Natalie Lubascher.

Author: Isco Saavedra

Director de Universo Deportivo / La Voz de La Pizarra del DT / Podcaster ///// Periodista Deportivo convencido de que los medios deben abarcar más disciplinas que solo el fútbol, y que cuando se hable del balompié debemos hacerlo de manera analítica, crítica y profunda. Actualmente me dedico a mi sitio universodeportivo.cl, colaboro como locutor de La Pizarra del DT, y tengo albergados en Spotify mis podcasts Deportes con Isco y El Rugby de Isco ///// FacebookInstagramTwitter