La U 1959: el año de remontadas en que nació una mística aguerrida

Durante la última temporada de los 50’s, Universidad de Chile buscaba romper con 19 años sin levantar trofeos en Primera División, y para eso fue clave el proyecto a largo plazo que encabezaron los dirigentes a principios de la década, el cual priorizaba el trabajo con jugadores de casa bajo una perspectiva socio-deportiva moderna para aquellos tiempos, donde los valores de la institución académica prevalecían frente a cualquier escenario. Entrenadores, doctores y visitadores sociales fueron parte de un proceso que rindió frutos por más de diez años.

El inicio del torneo local de 1959 fue auspicioso para el plantel formado por Luis Álamos, que contaba con la mezcla perfecta de jóvenes y veteranos para lograr objetivos de mayor envergadura.

5 triunfos y 1 empate en las primeras fechas tenían a los “azules” peleando en la parte alta de la tabla, sin embargo, la lesión de Ernesto Álvarez afectó considerablemente en el rendimiento del equipo que, durante las siete jornadas posteriores repartió puntos en cuatro ocasiones y cayó en tres.

Con la vuelta de Álvarez ante Ferrobadminton los “laicos” recuperaron el rumbo y volvieron a ubicarse en puestos de avanzada. En aquel entonces, el argentino de 31 años y único extranjero del plantel, era junto a otros hombres de experiencia como René Pacheco, Braulio Musso y Hugo Nuñez, el llamado a poner mesura cuando las cosas tornaban desfavorables.

Braulio Musso y Ernesto Álvarez
Musso y Álvarez

La U llegó a las últimas fechas peleando los primeros puestos con Santiago Wanderers y Colo Colo, pero la diferencia de cuatro puntos  con los “albos”, que eran primeros (antes se otorgaban 2 puntos por victoria), vislumbraban un final sin la copa para los dirigidos del “Zorro” Álamos.

No obstante, Magallanes doblegó 3-1 al “Cacique” en la jornada 23, oportunidad que fue aprovechada por el “Romántico Viajero”, luego de haber superado en una “guerra de goles” por 5-4 a San Luis en el Estadio Nacional.

Se podría afirmar que el lema “lo damos vuelta” se afianzó una semana después en las huestes del “chuncho”. Colo Colo había goleado 4-1 a Ferrobadminton y quedaba nuevamente con cuatro unidades de ventaja. Universidad de Chile tenía la obligación de vencer a la UC en una nueva versión del Clásico Universitario, o de lo contrario, quedaba con pie y medio fuera de la lucha por el campeonato.

Finalmente, los azules derrotaron 4-3 a los cruzados tras ir perdiendo 2-0 en los primeros 25 minutos, sellando un duelo para la historia grande de los enfrentamientos estudiantiles. Los tantos de aquella remontada fueron obra de Leonel Sánchez (2), Osvaldo Díaz y Ernesto Álvarez. La U conseguía el objetivo y mantenía la distancia de dos puntos con el “popular”, su próximo rival.

El 3 de noviembre de 1959 los estudiantiles recibieron a los “albos”, que de ganar eran campeones, mientras que un triunfo de los universitarios dejaba a ambos en la punta con 36 unidades.

Pese al favoritismo blanco, la U tenía argumentos futbolísticos para amargarle la fiesta a su rival que comenzó ganando 2-0. Aquello parecía suficiente para que Colo Colo manejara las riendas del partido y asegurara el resultado, pero “la Chile” no bajó los brazos, y mediante una definición de Osvaldo Díaz cerca del área chica, descontó antes de ir al descanso

Para el segundo tiempo, los hombres de Álamos volvieron renovados. A los 9′, Leonel Sánchez venció a Escuti e igualó el marcador desde el punto penal.

La paridad se mantuvo hasta los descuentos, tuvo que llegar el minuto 95 para que Carlos Campos decretara el 3-2. De manera angustiosa, el “Tanque” le daba una vida más a su equipo en el torneo.

Tanto los “laicos” como el “Cacique” ganaron sus respectivos encuentros en la última fecha y se fueron a una definición para dirimir al mejor elenco de la temporada.

Con un tiro libre de Leonel Sánchez (ejecutado desde cuarenta metros)  y otro tanto de Ernesto Álvarez, Universidad de Chile venció 2-1 a Colo Colo en la final y se coronó campeón de la máxima categoría por segunda vez.

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Celebración de los jugadores tras la obtención del título. Braulio Musso (Foto 1: cuarto de izquierda a derecha) el más feliz. Después de 9 años en el club, el capitán por fin gritaba campeón.

Así nació una nueva mística, al mejor ritmo de un Ballet, el Ballet Azul de Luis Álamos y sus muchachos, que recorrieron un largo camino para protagonizar una década sustentada en los valores de la casa de estudios.

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