Más que un club: la pasión de una hinchada que levanta en la derrota

 Acaba de terminar el partido. Católica derrotó al Prince of Wales Country Club por un penal en el alargue bajo el criterio del punto de oro.

 La cancha está infestada de fanáticos cruzados, que celebran eufóricos el título que rompía los 10 años de sequía. En el costado izquierdo de la cancha todo es alegría. En el derecho no.

 Allá están los jugadores que, pese a la enorme garra que les permitió alcanzar el alargue, remontando 12 puntos de diferencia a diez minutos del final, no consiguieron levantar la copa.

 Quiero entrevistarlos, pero no puedo interrumpir su duelo. No es momento de hablar con un periodista. Es un momento de ellos.

 Quizás la labor de un periodista sea ir y hacer las preguntas directamente, cuando las cosas están pasando. Pero, creo que antes de todo soy humano, y humanamente sé que los jugadores merecen un par de minutos íntimos. No voy a vulnerar eso por un par de declaraciones.

 Espero.

 Y esa espera me deja ver de cerca cómo los propios hinchas entran a la cancha para abrazar a los jugadores y darles ánimo. La fanaticada está cantando incluso más fuerte de lo que hizo durante el partido.

  El cántico “Dale Prince of Wales” se escucha con fuerza, mientras los propios fanáticos apoyan a sus guerreros. No solo los motivaron a sacar energías de dónde no habían cuando sus piernas estaban al límite, sino que también los consuelan frente al resultado adverso.

 Reunidos en un círculo gigante, donde fanáticos y jugadores comparten juntos. El capitán del equipo, Javier Reyes, se para al centro para sacar la voz. Hace instantes nada más los hinchas le cantaban “Negro querido, los del Country jamás te olvidarán”.

 Kings agradece a la gente. Dedica algunas palabras, y finalmente guía el grito del equipo.

-Prince of Wales -dice el capitán.

-Country Club -responde el resto.

-Prince of Wales.

-Country Club.

-¡Prince of Wales! -grita Reyes, visiblemente emocionado.

-¡Country Club!  -responde la fanaticada, en un grito cargado de sentimientos. Yo solo observo, con la piel de gallina, y hago un esfuerzo por mantener mi objetividad, cuando la sangre me hierve por acompañar su grito en un acto pasional de empatía.

  Con el pasar de los minutos, voy a conversar con Felipe Brangier, capitán de los Cóndores 7s, y una de las principales figuras del cuadro de La Reina. Luego de unos breves minutos de charla, le pregunto sobre lo que ocurrió entre los jugadores y la hinchada.

 -Es un momento súper lindo de vivir cuando tu gente, tu club, te apoya en las buenas o en las malas. Creo que habla muy bien del entorno y las personas que componen esta institución. Así que, agradecido de quienes estuvieron apoyando independiente del resultado. Se sintió rico, se sintió el aliento, y eso siempre se agradece -declara Brangier, conmovido, con una sonrisa amable en el rostro.

 Tras decirme esas palabras, la conversación no se extiende mucho más allá de dos minutos. Ambos debíamos ir a otros lugares.

 Pero, antes de dejar la cancha, me quedo en medio del campo un instante. Ya había anochecido. Está oscuro, y quedan pocas personas en el gramado. La mayoría pertenecientes a la Universidad Católica, el cuadro campeón.

 Miro por un momento hacia las gradas. El lugar donde la barra del Country estuvo ubicada durante todo el juego, quebrándose la voz por su equipo. Es lo último que veo antes de dejar la cancha.

 Nuevamente vuelvo a la reflexión que había tenido antes, sobre la condición innata de la que un periodista no puede escapar: su condición como ser humano. Y por más que debiese ir a buscar una noticia, o tratar de ser objetivo, creo que la humanidad jamás nos abandona, ni siquiera cuando tenemos un micrófono en nuestro poder. Y no creo que eso esté mal. Pienso que es simplemente aceptar que soy humano.

 Pero lo que no me podría permitir como periodista es mentir. Y si dijera que ese instante no quedó grabado en mí, como uno de los momentos que agradezco haber presenciado gracias al periodismo, y que la lealtad, el apoyo de la hinchada de Country, no me emocionó al punto de esforzarme por contener las lágrimas, viendo reflejado en un grupo de personas todo lo que yo entiendo como el deporte. Entonces, en ese momento, definitivamente estaría mintiendo.

 

Crédito imágenes: Country Club

Author: Isco Saavedra

Director de Universo Deportivo / La Voz de La Pizarra del DT / Podcaster ///// Periodista Deportivo convencido de que los medios deben abarcar más disciplinas que solo el fútbol, y que cuando se hable del balompié debemos hacerlo de manera analítica, crítica y profunda. Actualmente me dedico a mi sitio universodeportivo.cl, colaboro como locutor de La Pizarra del DT, y tengo albergados en Spotify mis podcasts Deportes con Isco y El Rugby de Isco ///// FacebookInstagramTwitter